Por Paige Yaffe, MS, OT, Centros Brandman para el Cuidado de Personas Mayores (BCSC) PACE.

Brindar terapia ocupacional (TO) a personas mayores de 55 años con enfermedades crónicas es tanto una ciencia como un arte. Imaginemos esto: una persona mayor que vive de forma independiente o con otras personas, con dificultades para prosperar en su comunidad debido a limitaciones físicas, cognitivas, psicológicas o sociales. Estos desafíos la ponen en riesgo de sufrir lesiones o deterioro de su salud. Entonces, ¿cómo entra en juego la "ciencia" de la terapia ocupacional? Antes de responder a esta pregunta, examinemos un problema crítico que afecta a las personas mayores.
Las personas mayores con enfermedades crónicas a menudo tienen dificultades para realizar tareas cotidianas básicas como comer, bañarse, vestirse, usar el baño e incluso desplazarse de un lugar a otro dentro de su hogar. En otras palabras, su capacidad para realizar las Actividades de la Vida Diaria (AVD) está en riesgo. Esto puede afectar su dignidad, bienestar y, sobre todo, su espíritu. Además, las tareas más complejas, conocidas como Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD), como administrar las finanzas, realizar las tareas del hogar y desenvolverse en la comunidad, presentan desafíos aún mayores. Estas tareas requieren múltiples habilidades, como la función física, la capacidad cognitiva y las habilidades sociales. Lo que muchos dan por sentado —ir de compras, preparar una comida sencilla, limpiar, lavar la ropa, tomar los medicamentos correctamente o pagar las facturas— se vuelve cada vez más difícil para las personas mayores.
Además, afecciones médicas como la demencia, la enfermedad de Alzheimer, los accidentes cerebrovasculares o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) pueden dificultar aún más la capacidad de una persona mayor para vivir de forma independiente y prosperar en su comunidad. Es aquí donde la terapia ocupacional puede brindar esperanza.
En los Centros Brandman para el Cuidado de Personas Mayores PACE, la "esperanza" es más que una simple palabra: es la base del trabajo en el área de Terapia Ocupacional (TO). Mediante un enfoque descendente, nos centramos en la participación de la persona en actividades significativas. La TO ayuda a aliviar el dolor mejorando la flexibilidad y reduciendo el riesgo de caídas. Esta terapia también mejora la motricidad fina, la fuerza, la destreza y el rango de movimiento mediante ejercicios específicos. Se identifican los desafíos y se desarrollan estrategias para que las personas mayores puedan realizar sus tareas diarias de forma segura. Esto puede incluir modificaciones en el hogar, equipo adaptativo y técnicas compensatorias. Este enfoque individualizado mejora la función física y cognitiva, reduciendo la necesidad de asistencia y mejorando el bienestar general.
La terapia ocupacional brinda esperanza porque permite a las personas mayores recuperar su independencia en las actividades que más les importan. Un plan de tratamiento personalizado aborda las necesidades y desafíos únicos de cada persona, aliviando el dolor y mejorando su calidad de vida.
Sí, hay esperanza para las personas mayores con enfermedades crónicas. ¿Y lo mejor? La ciencia de la terapia ocupacional juega un papel vital para ayudarles a recuperar la confianza y prosperar.
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